Conocer y analizar los fenómenos naturales nos proporciona herramientas e ideas útiles para afrontar nuevos retos. La migración de las aves es un apasionante ejemplo de conquista continua de nuevas fronteras a pesar de los obstáculos espacio-temporales.
El fenómeno es muy variable en función de la latitud donde nos situemos. En el ecuador las condiciones climáticas son más o menos estables a lo largo del año, con lo que apenas existe estacionalidad y los ecosistemas cambian poco a lo largo del año. En este contexto predominan las aves sedentarias, muy adaptadas a las condiciones de las ecosistemas ecuatoriales.
En los polos alternan estaciones de descanso invernal, con estaciones de máxima productividad en las que la explosión de recursos ofrecen grandes oportunidades energéticas a las especies adaptadas a la migración.
Entre ambos extremos se sitúan climas más benignos como el mediterráneo donde la estacionalidad de los recursos es aprovechada por diferentes especies en cada época del año.En nuestras latitudes existen especies sedentarias, que viven durante todo el año, migradores estivales, que vienen desde latitudes meridionales en la época de reproducción, y migradores invernales que se desplazan desde el norte en el invierno.
El análisis de las conductas migratorias en las aves africanas nos brinda la oportunidad de entender este fenómeno en su origen. La extensión amplia del continente africano en la latitud ecuatorial ha propiciado la aparición de múltiples patrones y estrategias migratorias. El régimen pluviométrico es el que marca las estaciones en estas latitudes. Algunas especies se adaptan con desplazamientos transecuatoriales alternando temporada de reproducción con temporada de descanso a ambos lados del ecuador. Otras especies amplían su área de reproducción aprovechando las buenas condiciones en los dos hemisferios.
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