Tratando de conocer el mundo de los pequeños primates intuyes las causas y consecuencias de nuestra existencia. Cromosomas y selección natural avanzando en la conquista del espacio y el tiempo. Estrategias diversificadoras para asegurar la viabilidad genética en un inhóspito ambiente. El contacto con el suelo necesita más agresividad, mayor capacidad ofensiva-defensiva. La conquista de los espacios abiertos implica disponer de armas mortíferas.
Los primates se originaron en la selva, en el espacio tridimensional del dosel arbóreo. Alimentándose de hojas, tallos, frutos e insectos aprendieron a ver esas tres dimensiones, a utilizar el pulgar prensil y a comunicarse con mensajes visuales. La amplia distribución del ecosistema selvático durante el Plioceno facilitó su expansión desde África a las selvas orientales asiáticas.
Durante el Mioceno se produjeron cambios climáticos que redujeron la extensión mundial de la selva, apareciendo amplias extensiones desarboladas donde los depredadores obtenían grandes ventajas en el suelo. La adaptación a este ambiente supuso desarrollar una estrategia defensiva con una amplia protagonismo de la organización social. Esta socialización provocó un gran desarrollo de la principal herramienta que caracteriza a nuestra especie: la Cultura.
Los monos de sabana, los valientes que consiguieron sobrevivir en este contexto desarrollan diferentes estrategias: huir a los árboles, esconderse en la maleza, o contraatacar al adversario.
Los papiones, monos patas y cercopitecos de cara negra reaccionan de un modo muy diferente ante el peligro: los primeros se enfrentan con el enemigo, salvo en el caso de los leones o los seres humanos armados; los segundos se dispersan y ocultan entre la hierba, descendiendo de los árboles si el depredador los sorprende subidos en sus ramas; los cercopitecos de cara negra, contrariamente, se encaraman a las copas de los árboles tan pronto como son atacados.
No es difícil identificar estos patrones de conducta en los diferentes contactos que vivimos en un día cualquiera. Si no estás dispuesto a matar y ser matado tendrás que seguir escondido en la penumbra de las hojas. El mundo de fuera está reservado para los más fuertes. Doscientos mil años de evolución de nuestra especie, de desarrollo de la Cultura, apenas han conseguido difuminar los límites de las leyes de comer y no ser comido.
Fuentes:
- Kingdom, J. The Kingdom Pocket Guide of African Mammals. London: A&C Black Publishers Ltd; 2004.
- Rodriguez de la Fuente, F. Los Monos de Selva. En Rodriguez de la Fuente, F. , Editor. Enciclopedia Salvat de la Fauna Tomo 3 (África, Región Etiópica). Salvat Editores, Pamplona; 1984.
- Harris, M. Nuestra Especie. Madrid: Alianza editorial; 1994.


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